Un día en una asesoría con y sin IA

El mismo día en una pequeña asesoría, con y sin IA: correos y datos ficticios, con borradores que siguen necesitando la revisión del profesional.

A las nueve, Marta tiene cuatro correos que atender, un informe pendiente y una pregunta sobre facturas. Lleva una asesoría de cinco personas en Alicante. El jueves hay reunión con un cliente; hoy necesita dejar preparado el material.

Marta, el despacho y los clientes son ficticios. Esta jornada de julio utiliza correos inventados y seis meses de cifras de ejemplo. Sirve para probar la IA para asesorías y gestorías en tareas concretas; no es un caso de éxito ni una medición de horas ahorradas.

El INE registró un uso de IA del 13,4 % entre las empresas de menos de diez empleados con conexión a internet en el primer trimestre de 2025. Ese dato abarca distintos sectores. En un despacho, la prueba útil consiste en ver qué trabajo puedes preparar y qué debe comprobar después el asesor.

La jornada sin IA: preparar cada pieza por separado

Sin IA generativa, Marta organiza las peticiones, consulta las fuentes y prepara el informe con su correo, el navegador y las herramientas de oficina habituales. El programa contable sigue siendo donde comprueba los registros; la redacción y la presentación del material requieren trabajo aparte.

Primera hora: cuatro correos y varias incógnitas. El cliente A propone revisar las ventas el jueves 9, pero aún no ha enviado el resumen. El cliente B ve dos líneas con la referencia FAC-042 y pregunta si hay una factura duplicada. El cliente C pide una respuesta para el martes 7 que confirme la recepción del documento que envió el día anterior. El cliente D pide cambiar la dirección de sus facturas, sin indicar desde cuándo.

Marta relee los mensajes y anota qué tiene fecha expresa y qué necesita aclaración. Antes de contestar sobre FAC-042 debe ver las dos líneas: una podría ser un abono. Para confirmar una recepción, consulta el correo y el expediente. Redacta cada respuesta y deja sin resolver lo que todavía no sabe.

Media mañana: localizar la fuente de una respuesta. Un compañero pregunta dónde comprobar los datos que debe llevar una factura ordinaria. Marta busca la norma en el BOE, abre la información de la Agencia Tributaria y prepara una nota con enlaces para el equipo. Se asegura de que la página trata de facturas completas y de que está leyendo el texto aplicable.

Antes de comer: dar forma al informe. Para otra reunión, tiene una hoja de seis meses con ventas y gastos operativos. Suma las columnas, compara los dos últimos meses, redacta observaciones y pasa la tabla a un documento. Después revisa los saltos de página y guarda una copia en PDF.

Por la tarde: preparar el gráfico. Vuelve a la hoja para representar las dos series. Comprueba que los meses estén ordenados, que ambos importes se expresen en euros y que el gráfico conserve todos los datos. Le interesa llevar preguntas a la reunión: la hoja no explica por qué han cambiado las ventas.

Antes de cerrar: una publicación para LinkedIn. Quiere acompañar un texto sobre las reuniones de seguimiento con una ilustración. Busca un recurso que pueda utilizar o prepara una composición en su herramienta de diseño, sin datos de clientes. La publicación queda pendiente de revisión y envío.

Nada de esto exige rehacer la contabilidad. Es el trabajo de preparar, explicar y presentar lo que ocupa estas escenas.

La misma jornada con IA: del material al borrador

Con un espacio de trabajo de IA, Marta puede pedir un primer borrador a partir de los textos y archivos que ella aporta. En cada tarea fija el resultado esperado y comprueba el contenido antes de usarlo con un cliente.

Los correos: ordenar lo que sabemos

Marta copia los cuatro mensajes de ejemplo en el chat y pide una tabla con petición, fecha expresa, siguiente acción y dato que falta. Añade una instrucción decisiva: «No inventes prioridades, plazos legales ni documentos adjuntos».

En la prueba, Ilisai separó A y C como tareas con fecha expresa —jueves 9 y martes 7— y B y D como consultas que necesitan aclaración. También redactó la respuesta sobre FAC-042 sin afirmar que existía un duplicado. Este es un fragmento literal del borrador:

¿podría indicarnos si alguna de estas líneas podría corresponder a un abono?

La revisión encuentra dos cosas que mejorar. El cliente B ya había dicho que no sabía si era un abono: conviene pedir las dos líneas o los documentos para comprobarlo. Y la tabla proponía confirmar la recepción a C, con «N/A» como dato pendiente, aunque el chat no había comprobado que el documento hubiera llegado.

Marta contrasta esa recepción en su correo y adapta el borrador. Ilisai ha trabajado con los textos seleccionados; no ha abierto el buzón, consultado el expediente ni enviado una respuesta.

La consulta: llegar a una fuente que el asesor pueda abrir

La pregunta que Marta plantea es documental: «¿Dónde consultamos qué datos debe contener una factura ordinaria?». Limita la búsqueda al BOE y a la Agencia Tributaria, y pide enlaces y una explicación de qué revisar en cada fuente.

La respuesta enlazó el Real Decreto 1619/2012 y señaló su artículo 6. También localizó Contenido general de las facturas ordinarias, en el Manual IVA 2025 de la AEAT. Abrimos ambos destinos y comprobamos que respaldaban la breve descripción devuelta. El año del manual importa al revisar qué texto corresponde aplicar.

Marta abre los enlaces y revisa el texto, sus excepciones y su aplicación al caso antes de asesorar. El propio BOE advierte que la consolidación es informativa y remite a la publicación oficial para fines jurídicos. Una respuesta con citas facilita localizar las fuentes; no convierte el resumen en criterio fiscal.

El informe: pedir el archivo y definir su alcance

Para el informe, Marta aporta un CSV de ejemplo con seis filas, una por mes de enero a junio. Las dos columnas de importes son ventas y gastos operativos; todas las cifras son ficticias.

Pide un documento descargable en Word y PDF con la tabla original, los totales, una comparación de junio con mayo y tres preguntas para la reunión. También exige una nota sobre los datos que faltan y que la primera página identifique el ejemplo como ficticio.

En la prueba con estos datos, los primeros archivos cambiaron las cifras de junio: mostraban 23.000 € de ventas y 15.800 € de gastos, frente a los 21.800 € y 15.700 € del CSV. Los totales sumaban bien las filas modificadas, pero ya no correspondían al archivo de origen. El PDF también perdió varias tildes.

Tras varias correcciones en el chat, cotejamos los dos archivos finales: conservan las seis filas, 119.800 € de ventas, 88.200 € de gastos y una diferencia aritmética de 31.600 €. Revisamos además la comparación de mayo con junio, las tildes, los signos y el símbolo €, y abrimos todas las páginas. Los dos informes finales ocupan una página y contienen la advertencia sobre datos ficticios.

Puedes descargar el mismo informe de ejemplo en español como Word (DOCX) o PDF.

El contenido debe conservar una distinción: restar los gastos aportados a las ventas no produce por sí solo una medida del beneficio ni de la tesorería. En el archivo faltan impuestos, amortizaciones, existencias, cobros y pagos. Marta revisa las cifras y los términos, y descarga el documento para comprobar su presentación antes de compartirlo.

Ese encargo encaja con el generador de documentos con IA: dar contexto, pedir un formato y revisar el archivo que vas a entregar. No requiere subir un documento Word; el punto de partida aquí es un CSV y unas instrucciones.

El gráfico: preparar la conversación sobre los números

Con la misma hoja, Marta pide un gráfico interactivo en el chat que compare ventas y gastos operativos por mes, en euros y con el eje vertical desde cero. Así puede examinar las cifras sin reconstruir la tabla en otra consulta.

El primer resultado arrastró el error de junio. Tras pedir la corrección, abrimos los datos del gráfico y contrastamos sus doce importes con el CSV: seis meses en orden, con las dos series y el eje desde cero. La captura de este artículo muestra ese gráfico corregido como imagen estática; la interacción ocurre en Ilisai.

Gráfico de barras de ventas y gastos operativos ficticios de enero a junio de 2026, con el eje desde cero y la tabla de datos visible

Captura estática de la prueba en Ilisai QA. Cifras ficticias de enero a junio de 2026.

El dato que quiere contrastar está en las dos últimas filas del ejemplo:

Dato ficticioMayoJunio
Ventas22.500 €21.800 €
Gastos operativos15.300 €15.700 €
Ventas menos gastos aportados7.200 €6.100 €

Las ventas bajan 700 € y los gastos suben 400 €. Es una comparación aritmética del ejemplo, no una explicación del negocio. Para entender el cambio, Marta necesitaría el detalle de las operaciones y comprobar si ambos meses incluyen los mismos conceptos.

La guía de IA para análisis de datos en la empresa desarrolla este paso: definir la medida, revisar la hoja y distinguir una observación de una causa. Un gráfico hecho con un archivo tampoco se actualiza cuando cambian los datos del programa contable.

La imagen: ilustrar sin exponer un expediente

La última petición es una ilustración cuadrada para LinkedIn: una mesa vista desde arriba, cuadernos, calculadora y un gráfico abstracto, sin cifras legibles, personas ni logotipos. El encargo evita utilizar una captura real de un informe como recurso visual.

La imagen generada muestra los dos cuadernos, la calculadora y una hoja con líneas y formas abstractas, en azul tinta, arena y coral. Revisamos el archivo descargado: la hoja no contiene cifras legibles ni datos de clientes. Es una ilustración para acompañar el tema de la reunión.

Ilustración cenital de una mesa con dos cuadernos, una calculadora y un gráfico abstracto, en azul tinta, arena y coral

Ilustración generada en Ilisai para este ejemplo ficticio de una publicación de asesoría.

Marta revisa la imagen, prepara el texto de la publicación y decide si la publica. La ilustración debe presentarse como tal, sin hacerla pasar por una fotografía de su despacho o por un resultado de un cliente. Generarla no programa ni envía la publicación.

Lo que sigue en manos de la asesoría

El asesor elige los datos que aporta, comprueba los resultados y autoriza cualquier comunicación o presentación. Usar IA para preparar borradores mantiene esos puntos de revisión y añade uno nuevo: comprobar lo que ha generado el modelo.

Antes de utilizar información real, el despacho debe decidir qué material puede compartir con el servicio elegido y bajo qué condiciones. Para una primera prueba como esta bastan datos ficticios; cambiar un nombre no siempre elimina la posibilidad de identificar a un cliente.

Las comprobaciones de este día son concretas:

  • En el correo, no confirmar una recepción ni un error que no se hayan verificado.
  • En la consulta, abrir las fuentes y revisar el texto aplicable.
  • En el informe, cotejar cifras, conceptos y datos ausentes con el archivo de origen.
  • En el gráfico, comprobar periodos, unidades y series.
  • En la imagen, revisar su contenido y cómo se va a presentar.

Ilisai no se conecta aquí al programa contable, contabiliza facturas, calcula nóminas ni presenta declaraciones. Automatizar esos procesos exige un software especializado o una integración específica, además de sus propias comprobaciones. Tampoco recibe por su cuenta los correos que llegarán mañana.

En un despacho de 50 personas

En un despacho de 50 personas, la dirección necesita acordar qué herramientas se pueden usar, con qué datos y quién revisa cada entrega. Un espacio de trabajo compartido puede formar parte de esa organización, pero los permisos y las condiciones del servicio deben encajar con los expedientes que maneja el equipo.

La primera prueba puede seguir siendo un informe como el de Marta. La diferencia es que varios equipos deben aplicar la misma definición de ventas, utilizar una plantilla de instrucciones acordada y saber quién corrige una cifra dudosa. Conviene conservar el archivo de origen y la versión aprobada del informe en el lugar previsto por el despacho.

Para una organización mayor, la evaluación incluye también altas y bajas de usuarios, separación entre clientes, conservación de la información y condiciones de los proveedores. Son requisitos que hay que contrastar con el servicio contratado. Este ejemplo no demuestra controles de acceso por expediente, auditoría completa ni un despliegue privado de Ilisai.

Cómo probar una tarea en tu despacho

Empieza por una entrega que puedas revisar entera, como un borrador de correo o un informe con datos ficticios. Compara el trabajo completo, incluida la preparación del material, las correcciones y la revisión, antes de decidir si repetirlo con otros casos.

Ilisai reúne investigación con citas, redacción, documentos descargables, análisis de archivos y generación de imágenes en un espacio de trabajo, con varios modelos disponibles y consumo por créditos. En esta jornada actúa sobre el material que Marta aporta. Puedes consultar los límites y opciones en precios, y situar estas tareas dentro de la guía de IA generativa para empresas.

Elige una de las cinco escenas y comprueba si el resultado te sirve después de revisarlo.

Vicente Pomares
Fundador
Enfocado en hacer la IA generativa accesible para todos.

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